Se nos ha ido “Don José”.
Se nos ha ido “El Jefe”.
Así era como lo conocíamos sus trabajadores.
Fue el fundador del Centro Comercial RADIOVISIÓN, hombre luchador y de gran tesón.
A partir de 1952 instala un pequeño taller en el que montaba aparatos de radio para venderlos, dando con ellos un servicio y una atención personalizada, de gran calidad, a precios competitivos, así como un excelente servicio postventa de los productos vendidos.
Radiovision es actualmente un complejo comercial que está sobradamente preparado para el equipamiento total de cualquier hogar y se convierte en empresa líder en ventas en su sector de la provincia de Granada y especialmente en la Costa. Y todo esto gracias al saber de Jimenez Melero y con la ayuda de sus hijos.
El Jefe no dejó nunca de acercarse al cliente que entraba en su establecimiento.
Para él era un orgullo el tener clientes familiares de tres generaciones.
Como gran trabajador que era estuvo así hasta el último momento, trabajando en su despacho de la calle Nueva, y que a pesar de sus «achaques», no dejaba de venir y de dar ejemplo a sus trabajadores, de que hay que estar siempre luchando y trabajando.
Yo lo he conocido poco, pero unas de las cosas que me ha enseñado bien es, el luchar por lo que quieres, cueste lo que cueste.
Hombre fuerte en la adversidad y valiente en los momentos decisivos, trabajador incansable de horas interminables y mejor persona, puso en marcha y consolidó ese gran centro comercial que hoy es Radiovisión, con instalaciones en cinco poblaciones de la provincia de Granada: Almuñécar, Salobreña, Baza, La Zubia y Santa Fe; extendiendo también la red a la provincia de Almería y Málaga, en El Ejido y Nerja, respectivamente, con la central, naturalmente, en Motril. Jiménez Melero, además de empresario pionero en electrodomésticos y artículos para el hogar, dando trabajo a cientos de familias durante tantos años, ha sido también un gran mecenas social y deportivo, pues de trofeos con la placa «Radiovisión» están llenos muchos hogares de las localidades mencionadas.
Mas de 55 años al pie del cañón le convirtieron en una persona infatigable, desde sus tiempos de practicante; hasta sus visitas por medio mundo.
Se nos ha ido un gran emprendedor, se nos ha ido un gran empresario, se nos ha ido una gran persona.
No te olvidaremos.
Un trabajador anónimo.
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